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Le secuestraron 19 veces un caballo por maltrato animal y lo denunciaron, pero paga la multa y siempre se lo devuelven

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 18 jul
  • 3 min de lectura

Actualizado: 20 jul

Lo usa como medio de transporte con un carrito. Una de las últimas veces que se lo retuvieron fue cuando lo dejó atado en un poste del barrio Altos del Oeste de Villa Mercedes, para asistir al estudio jurídico de una abogada. Los amarres, el llevar a cuesta el pesado carro y quizás los azotes le habían pelado al equino una parte del lomo y algunas zonas cercanas al cogote.


El 19 de mayo cuando los policías que patrullaban el noroeste de la ciudad encontraron al animal en un mal estado.
El 19 de mayo cuando los policías que patrullaban el noroeste de la ciudad encontraron al animal en un mal estado.

Los proteccionistas del Refugio Municipal de Animales se han cansado de secuestrarle el caballo y de denunciarlo en la Unidad de Abordaje Fiscal. Lo hicieron una, dos, tres, 19 veces ya. Pero todo sigue igual, en el punto de partida. Dado que el hombre que trata al equino como medio de transporte y al que le ha marcado el cuerpo con tanto maltrato, a tal punto de que su pelaje ya no volverá a crecer en algunas partes de su lomo y cogote, lo vuelve a hacer. Una vez que le retienen al animalito, sabe bien que para recuperarlo bastará abonar una multa y end of discussion (fin de la discusión y/o del problema): regresará a sus manos.


La Justicia Penal a esta altura pareciera no moverle un pelo o, mejor dicho, a la Justicia Penal pareciera no movérsele nada porque luego de mucho llevar el caso ante las fiscalías de turno Soledad Martínez, la encargada del Refugio Municipal, sabe perfectamente que ninguna denuncia tuvo efecto, ni le afectó en lo más mínimo al hombre en cuestión. No importa cuantas veces le secuestren el equino, si no consiguen que sea imputado, juzgado y, finalmente, condenado por maltrato animal el rescate de ese caballo nunca será posible o jamás estará completo. Es consciente de que de nada sirve quitárselo por unas horas o días si luego terminará nuevamente en manos de quien lo somete al sufrimiento diario.


Como si eso fuera poco, Martínez contó que casos como los de esa persona tienen de a montón y nada cambia. "Siguen teniendo caballos y maltratándolos. Hemos tenido hasta muertes por caballos sueltos", comentó la funcionaria.


Recordó que la Ley 14.346, que tipifica el maltrato y la crueldad hacia los animales como un delito penal, es clara y fija penas que van desde los 15 días hasta un año de prisión. "Todos apoyan que se cumpla la ley y nadie entiende por qué no se aplica si está vigente, por qué no se toma represalia contra el maltrato animal", manifestó.


Dijo que, en tanto la Justicia no actúe, hechos como caballos agredidos, incluso asesinados, continuarán. Apenas en abril a una mujer le robaron y le faenaron a "Caramelo", su mejor amigo y un caballito muy querido por todos en el barrio Eva Perón 2. Ella lo encontró mutilado en un descampado del vecindario.


En tanto el hombre, que ya puede armar un book con las 19 denuncias en su contra, quedó expuesto hace un par de meses por un informe que la Policía difundió. En el comunicado, dieron a entender que la noche del martes 19 de mayo había llegado a una esquina del barrio Altos del Oeste de Villa Mercedes. Como si el tiempo no hubiera corrido desde el siglo XIX, cuando Argentina todavía estaba bajo el dominio de la corona española: con un carrito cuyas ruedas se movían por el andar de un pobre caballo que sacaba energía de donde ya casi no era posible, de su devastado cuerpo, a fuerza de azotes.


El hombre había arribado ahí para ir al estudio jurídico de una letrada. Pero salió, por poco a la velocidad de la luz, cuando vio que unos patrulleros de la División de Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) rodeaban al agotado animal y, ahí nomás, lo reclamó como propio.


Dijo que le pertenecía y les contó que lo había dejado ahí, amarrado a un poste de Láinez y Balcarce, mientras mantenía una reunión con su abogada. Contrariamente al motivo por el que se acercó hasta el estudio jurídico, perdió por unas horas lo que pareciera que, a su modo de ver, no era un ser sintiente, sino un medio de movilidad, y estuvo a punto de ganarse un problema con la Justicia por maltrato animal.


Los efectivos se comunicaron con el Refugio Municipal de contención animal. Cuando el personal de esa área de la Intendencia llegó y constató las condiciones en las que se encontraba el equino, denunciaron el hecho ante las autoridades judiciales, secuestraron preventivamente al caballo e incautaron el carrito.

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