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La investigación por la mujer y su hija, asesinadas de 70 y 66 puñaladas, cerró y el pedido de prisión perpetua para la pareja acusada está más firme que nunca

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 29 jun
  • 4 min de lectura
Ya no hay pruebas que sumar, las fiscales Gisela Milstein y Mariana Olguín recolectaron y produjeron toda la evidencia necesaria para sostener, sin margen a las dudas, que Dayana Peralta y su novio Axel Criscito mataron, de 70 y 66 puñaladas, a las personas que las habían cobijado cuando no tenían ni donde vivir: Vanesa Zanni y su hija adolescente Tatiana Lucero Zanni. El jueves cerraron formalmente la investigación, por la que sigue en pie el pedido de la máxima pena para la los imputados.

Los acusados cuando fueron interceptados en la ruta, huyendo a la provincia de La Pampa.
Los acusados cuando fueron interceptados en la ruta, huyendo a la provincia de La Pampa.


Villa Mercedes, la provincia de San Luis, no había visto algo que ni, por asomo, se asimilara a lo que la Policía descubrió la mañana del 20 de diciembre de 2025. En una humilde vivienda del barrio San José, muy próximo al Río Quinto, en esa zona desolada donde la oscuridad se come la noche, hallaron los cuerpos de Vanesa Zanni y su hija adolescente Tatiana Lucero Zanni. El hedor de sus cadáveres que casi quemaba las fosas nasales de quien pasara cerca de esa casa, en la que ellas vivían de prestado, fue el primer indicador del horror. Dentro la escena era peor de lo que a los efectivos se les hubiera cruzado por la cabeza, en cualquier hipotético pensamiento.


El cuerpo de Zanni, de 45 años, estaba en su dormitorio y el de su nena de 13, en su pieza. El primero cubierto por una frazada y el otro por dos parvas apiladas de ropa plegada, como si las telas hubieran sido capaces de ocultar algo semejante. Las habían apuñalado tanto a ambas que nunca nadie hubiera logrado atinarle ni por aproximación, con una revisión exhaustiva a ojo, al número de puñaladas que tenía cada una. Literalmente, sus cuerpos estaban minados de estocadas, como si una metralleta cargada de cuchillos hubiera disparado sin respiro, con fuerza, odio y mucha saña, contra ellas.


Fue cuestión de horas para que la fiscal instructora 5, Gisela Milstein, y su adjunta Mariana Olguín posaran sus ojos, porque así lo indicaban las pruebas y los testimonios, sobre Dayana Macarena Peralta y su novio Axel Emiliano Criscito. Eran las personas con las que habían convivido las víctimas los últimos días. Se hospedaban ahí porque iban de un lado a otro, como un trombo sin lugar fijo ni destino, dado que en su domicilio el padre de la joven de 21 años no aceptaba a su pareja de 25. Y ellos tampoco querían separarse el uno del otro.


Según la investigación de las fiscales, juntos llevaron a cabo el doble crimen más cruento que se haya suscitado en la ciudad. La noticia llegó hasta los medios de Buenos Aires. No entraba y todavía no cabe en la cabeza de nadie por qué tanta maldad, además de una energía casi inhumana de matar con tanto empeño a dos personas que lo único que hicieron fue abrirles las puertas de la casa y permitirles vivir con ellas.


La razón, la lógica humana, no podrá explicar nunca qué sucedió con Peralta y Criscito, qué llevó a ese par a convertirse de un momento a otro en homicidas que asesinan con gusto. La innumerable cantidad de elementos probatorios que reunieron los investigadores, dirigidos por la fiscalía, en cambio, sí pueden dibujar el cuadro en el que encajan a la perfección la pareja que "solo quería vivir su amor" como únicos verdugos posibles de la mujer y su hija.


El jueves la investigación de instrucción fue, de manera oficial, cerrada, le confirmó en exclusivo una fuente a SanLuis Chequeado. En la fiscalía firmaron la acusación y el delito por el que los jóvenes están con prisión preventiva desde diciembre las funcionarias públicas lo mantienen: "homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, dos hechos en concurso real". Un delito por el que recaería en ellos, en el caso de ser condenados en el juicio que les espera, la pena de prisión perpetua.


La defensa de ambos ya fue notificada, pero la Justicia dispone que el Ministerio Público Fiscal (MPF) debe aguardar cinco días hábiles para solicitar la audiencia, en la que expondrán una vez más la teoría del caso, repasarán las pruebas y requerirán la elevación a debate oral de la causa, con el respectivo pedido de condena.


Como el receso invernal en el Poder Judicial inicia el próximo lunes y se extenderá hasta el jueves 17 de julio inclusive, no hay manera de que esa audiencia tenga lugar antes de la feria. Será luego y, si en tribunales se mueven con la rapidez que caracteriza al nuevo sistema del Código Procesal Penal y el calendario de juicios no está abarrotado, Peralta y Criscito muy probablemente sean juzgados en algún momento de la segunda mitad del año.


También hay posibilidades de que Peralta parezca permanecer en otro mundo aún frente al tribunal que definirá si estará algunas décadas en la cárcel. En las audiencias anteriores, donde explicaban por qué con sobradas pruebas, junto a su novio, asesinó a Vanesa y a Tatiana, era una cuando su novio estaba ausente y otra cuando él estaba en la misma sala, a un par de metros de distancia. Él no le regaló ni un vistazo. Ella, en cambio, usó toda su energía para captar su atención y le dedicó todas sus miradas. Se entallaba con las manos el saquito, reía, como si no hablaran allí de dos asesinatos, y lo observaba como si fuese su Adonis. Estaba en las nubes, como dice la mitología que estaban muchos dioses griegos, pero no por los mismos motivos.



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