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Mano dura: quiso robar una bicicleta en la calle, no lo logró y lo metieron preso dos meses

  • Foto del escritor: Redacción
    Redacción
  • 22 jul
  • 2 min de lectura
Hugo Edgar Pelayes la sustrajo de una esquina de Villa Mercedes, pero la abandonó cuando notó que lo seguía la Policía. Este miércoles, en la audiencia en la que lo imputaron, informó que está dispuesto a compensar económicamente al dueño del rodado y, aunque esa posibilidad está abierta, el juez dispuso su inmediato traslado a la cárcel.

El juez de Garantías 1 de Villa Mercedes, Alfredo Cuello, estuvo de acuerdo con la prisión preventiva pedida por la fiscalía.
El juez de Garantías 1 de Villa Mercedes, Alfredo Cuello, estuvo de acuerdo con la prisión preventiva pedida por la fiscalía.

Nada de tibieza. "A por todo". Hugo Edgar Pelayes quizás lo vio más fácil que "robarle un dulce a un niño", cuando se percató de una bicicleta, apoyada en un poste, en una esquina de Villa Mercedes, sin nadie alrededor. La tomó, se subió y pedaleó como si no hubiera mañana. Solo se deshizo de ella cuando en el camino notó que tenía detrás a la Policía. Lo detuvieron y este miércoles lo llevaron a los tribunales.


Sucedió algo que esperaba seguramente y algo que no. Lo imputaron por intentar robar el rodado, pero también el juez de Garantías 1, Alfredo Cuello, lo envió al penal de San Luis por los siguientes dos meses.


Antes de que el magistrado resolviera hacer lugar al pedido de 60 días de prisión preventiva, que había hecho la fiscalía, fijó para el viernes otra audiencia. Ese encuentro será para que el fiscal adjunto Marcelo Palacio Fernández y la defensora oficial Cecilia Mithiaux hablen con el dueño de la bicicleta porque el imputado quiere recompensarlo económicamente para que levanten el cargo en su contra y le pongan fin así a la causa.


Según la reconstrucción hecha por el fiscal adjunto, el robo frustrado sucedió el domingo, alrededor de las 19, en la esquina de Pellegrini y Leonismo Argentino. La bicicleta estaba apoyada sobre un poste, fuera de un comercio. No había personas cerca, pero Pelayes no advirtió que sí existía otro tipo de testigo: una cámara de vigilancia que tenía el negocio.


El aparató captó toda la secuencia del hurto y también registró al detalle cómo lucía el delincuente. Esa prueba fue crucial y puso en jaque al ahora imputado. También sirvió para que a los pocos minutos un grupo de policías localizara e interceptara en la calle al sospechoso.


Apenas advirtió que era perseguido por los efectivos, el hombre soltó el botín y se dio a la fuga. O eso intentó, porque luego de una breve persecución lo detuvieron.


Palacio Fernández lo imputó por "hurto". Pero Mithiaux, la representante de Pelayes, ahí nomás objetó y solicitó que la calificación mutara a una menos severa, "hurto en grado de tentativa". Pues, según argumentó, su asistido abandonó la bicicleta cuando vio a los patrulleros.





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