Eran Lautaro y Guachín. Un día aparecieron en Justo Daract, se ganaron el corazón de todos y no se fueron nunca más. Amaban callejear, pero siempre lo hacían a la par. A tal punto que cuando uno fue atropellado, accidentalmente por un vecino, el otro abandonó sus amadas andanzas y permaneció todo el tiempo a su lado. Un hombre los mató a balazos y partieron juntos de este mundo. Lautaro y Guachín, tenía unos cinco y ocho años. Les decían "hermanitos" porque eran inseparables.